20 de septiembre de 2013

Besos, Cinema Paradiso



Si pretendes callarme que sea con un beso.

13 de septiembre de 2013

Rimas XLVII, G.A. Bécquer



Yo me he asomado a las profundas simas
de la tierra y del cielo
y les he visto el fin con los ojos
o con el pensamiento.

Mas, ¡ay! de un corazón llegué al abismo,
y me incliné por verlo,
y mi alma y mis ojos se turbaron:
¡tan hondo era y tan negro!
                    
                           G. A. Bécquer
         




1 de septiembre de 2013

El cielo, la tierra, el sol y yo.


Uno de los placeres de viajar de copiloto es dedicarse a la mera observación del paisaje mientras entras en divagaciones, tribulaciones, ensoñaciones... lo sé por experiencia. Ese es siempre mi sitio en los viajes y casi siempre mi estado.
 Era día 21 de agosto cuando veníamos de vuelta, el mismo camino de siempre, nada nuevo aparentemente, el paisaje había cambiado de color, todo se había vuelto más amarillo. Este año hemos podido disfrutar del verde a nuestro alrededor por más tiempo, gracias a las lluvias la vegetación abunda y perdura, al menos hasta la ola de calor de mediados de agosto. 
El sol empieza a ponerse y empieza a aparecer delante nuestra en la carretera una y otra vez escondiéndose en algunas curvas, entonces es cuando me doy cuenta que se puede observar el circulo perfecto del son sin que haga daño a la vista, me quito las gafas de sol para cerciorarme y así es, según entendidos ese día una inmensa capa de polvo cubría nuestro cielo y hacía de filtro solar. Ya me quedé fundida en el paisaje, el cielo la tierra el sol y yo queriendo captar con mi cámara de fotos lo que me fuera posible- la pobre hace lo que puede ante mis exigencias- precioso, un circulo perfecto ante mis ojos, color naranja intenso que se difumina con todavía el celeste del cielo.
De repente alguien turbo mi delicioso momento aunque se lo agradecí, me advirtió que por el este la luna estaba visible, algo muy normal que podemos apreciar ahora en verano, pero fue fantástico observar el sol poniéndose por el oeste y la luna llena saludando por el este.


Metáfora perfecta para indicarnos que cuando llega un final, sea bueno o malo, siempre empieza algo nuevo que nos hará sentir nuevas sensaciones y alimentará nuestra existencia con nuevas experiencias.
 Como esta experiencia mía con el  sol y la luna, que demuestra que si sabemos disfrutar de los pequeños placeres de la vida lo cotidiano se puede hacer interesante en cada momento.


Os invito a ver este vídeo que viaja hacia el universo que nos contiene, que me hace sentir que somos pequeños y vulnerables, un pequeño planeta que se se alimenta de la luz de una estrella. Eso sí, cada ser vivo de este planeta es un universo, entre ellos nosotros lo humanos, con nuestros agujeros negros y nuestros rincones inexplorados.

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